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Reparto de la ayuda humanitaria Parte 4
Escrito por Jürgen   
Miércoles, 10 de Octubre de 2007 18:29




9 de septiembre de 2007

El domingo comenzó muy tranquilito y ya estaba soñando con echarme una buena siesta después de comer. Estaba sentado ante la computadora para escribir un pequeño reportaje sobre nuestras vivencias dominicanas cuando escuché la voz de Heinz. "Nos vamos enseguida. ¿Estáis preparados?", sonó su voz. Pregunté que a qué lugar nos quería llevar pero no contestó. ¡A ver si voy a tener que aprender suizo para que me entienda!

Nos metimos en el Toyota sin tener ni idea hacia dónde nos llevaba. Después de recorrer varios kilómetros, un poco apartados de la carretera, llegamos a un área de softball, descendiente directo del béisbol. Había un montón de caras conocidas. ¡Qué bien!, pensé, esto debe ser como un aperitivo dominical a la dominicana. Pero sólo se bebía agua y estuvimos viendo un rato cómo transcurría se juega. Incluso intentamos aprender a manejar el bate.
Primero Barbara.

 

El pitcher lanzó la pelota y... Barbara le dió. Increíble. La pelota voló por los aires y se salió del área de juego. Me quedé impresionadísimo.

Después me tocó a mi. Comencé a sudar de nervios. ¡Y si no acertaba con el bate! Ahí estaba yo esperando que me lanzaran la pelota y... no le dí. Todos los espectadores se rieron de mi. Está claro que el softball no es mi deporte.

Pero resulta que cuando vi las fotos que había hecho Heinz me di cuenta que me habían engañado. El pitcher le lanzó la pelota directamente al bate de Barbara pero, como se puede ver claramente en las fotos, mi pelota botó primero en el suelo. ¡Qué injusticia! ¡No hay derecho!


Una hora después, el cielo comenzó a ponerse negro y no tardó en comenzar a llover torrencialmente. Nos metimos volando en el coche y pensé en lo bien que me iba a sentar un baño en la piscina.

Pues no. Heinz se metió en dirección contraria a casa y en un momento llegamos a un río que ibamos a atravesar 24 veces durante las siguientes dos horas.

¿A dónde nos quería llevar?

Nos metimos durante ocho kilómetros en una espesa jungla hasta alcanzar un pequeño pueblo.


 

Allí nos dio la bienvenida el vecino más anciano. Quedamos con él en que nos proporcionaría una lista de todos los niños y niñas del pueblo y su edad para tenerlo en cuenta a la hora de traerles nuestros lotes de material humanitario.



FINAL DE LA 4ª PARTE


Jürgen


(Traducido por Angelika Knüppel)


 

 
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